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Síndrome del moho tóxico: Distinguir la realidad de la ficción (Toxic Mold Syndrome: Separating Fact from Fiction)

Los hongos están presentes en tod Toxic Mold os los entornos humanos, tanto en interiores como en exteriores, pero la mayoría no causan enfermedades en los seres humanos. Se cree que los efectos adversos de los hongos (o mohos, que son un tipo de hongos) se producen a través de infecciones, respuestas alérgicas o efectos tóxicos de sustancias denominadas micotoxinas. Estas sustancias fúngicas les permiten crecer de forma más eficiente y les proporcionan protección frente a otros microorganismos, como las bacterias (por ejemplo, la penicilina). Antes, la preocupación por los efectos dañinos de las micotoxinas estaba relacionada con el consumo de estas sustancias en cultivos contaminados, con una serie de resultados que iban desde irritación cutánea y malestar abdominal hasta lesiones hepáticas, valores bajos en el recuento de células sanguíneas y un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Afortunadamente, la toxicidad grave derivada del consumo de hongos productores de micotoxinas ha desaparecido en gran medida con la mejora de las prácticas agrícolas.

Entre 1993 y 1994, un grupo de muertes infantiles por hemosiderosis pulmonar (hemorragia en los pulmones) en Cleveland, Ohio acaparó una gran atención. Estos sucesos fueron ampliamente difundidos, y los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que los lactantes que murieron de hemosiderosis pulmonar tuvieron más probabilidades de vivir en hogares con cantidades detectables del hongo productor de micotoxinas Stachybotrys chartarum (comúnmente, denominado “moho negro”) en comparación con los lactantes vivos cuyos hogares se encontraban en zonas con el mismo código postal. Sin embargo, tras este informe inicial y otro en 1997, un informe de seguimiento en 2000 concluyó que, debido a múltiples problemas con la forma en que se recopilaron y analizaron los datos, no había pruebas suficientes de una relación entre la hemorragia pulmonar en lactantes y la exposición al Stachybotrys (1-3).

También se observó que otras exposiciones ambientales (como el humo del tabaco) en los hogares de los lactantes podían haber contribuido a las muertes. Pero para entonces, la atención mediática en torno a la historia, unida a una serie de demandas multimillonarias, hizo del “moho tóxico” una frase reconocible. Se empezó a culpar al Stachybotrys y a otros hongos productores de micotoxinas, que alcanzaron su punto álgido a principios de la década de 2000, de una serie de efectos negativos para la salud. Se suponía que la inhalación de micotoxinas causaba una serie de síntomas inespecíficos, desde fatiga y dolor de cabeza hasta síntomas respiratorios, “niebla mental” y cambios de humor, a menudo denominados “síndrome del moho tóxico” o, dentro de la comunidad de la medicina integrativa, “síndrome de respuesta inflamatoria crónica (CIRS)”.  

Múltiples estudios publicados han informado una relación entre la exposición al moho en ambientes interiores y muchos tipos diferentes de síntomas. Sin embargo, los resultados de estos estudios son problemáticos por varias razones, entre ellas la falta de grupos de comparación, la dependencia de los síntomas informados por los pacientes y las medidas poco confiables y no validadas de la exposición a las micotoxinas. Por ejemplo, podía realizarse un estudio en una escuela o lugar de trabajo debido a quejas sobre efectos negativos para la salud. Los investigadores acudían y medían las esporas fúngicas en el interior de las instalaciones y luego evaluaban los síntomas con cuestionarios. Muchos estudios de este tipo descubrieron que los síntomas se asociaban a un aumento de las esporas en interiores. Sin embargo, no compararon estos entornos con escuelas o lugares de trabajo en los que las personas no experimentaban síntomas. Es posible que los recuentos de esporas fúngicas no fueran diferentes entre los entornos en los que se notificaron síntomas y en los que no, pero sin un grupo de comparación, esto no puede saberse. A menudo, la única evaluación de los efectos sobre la salud en estos estudios se realizaba mediante autoinformes a través de cuestionarios, sin que se notificaran mediciones objetivas o signos físicos de enfermedades. Las personas que creen de antemano de que el moho de interiores les está causando problemas pueden ser más propensas a notificar síntomas en comparación con aquellas que no comparten estas creencias.

A pesar de las numerosas limitaciones de estos estudios, los proveedores de medicina funcional empezaron a ofrecer análisis de micotoxinas en orina para determinar el “nivel de exposición” y programas de desintoxicación para favorecer la eliminación de toxinas del organismo. Las empresas con fines de lucro comenzaron a vender directamente al consumidor kits de análisis de micotoxinas en orina. Sin embargo, estas pruebas de micotoxinas no aprobadas por la FDA son problemáticas porque carecen de estandarización, pueden producir falsos positivos o negativos y no tienen umbrales establecidos en cuanto a lo que constituye niveles nocivos de micotoxinas en el organismo. Tras una revisión sistemática de todas las pruebas disponibles, tanto el Institute of Medicine como la Organización Mundial de la Salud publicaron informes en los que concluían que las pruebas disponibles eran insuficientes para respaldar una relación entre la inhalación de micotoxinas y la variedad de síntomas inespecíficos notificados como síndrome del moho tóxico o CIRS.

Existe una relación clara y bien establecida entre los espacios interiores húmedos y los efectos perjudiciales para la salud (4,5). Desafortunadamente, los mecanismos que provocan estos efectos siguen siendo inciertos o controvertidos. Además, la ciencia de la ingeniería aún no es capaz de definir claramente qué es un “edificio húmedo”. En estos momentos, no existe una norma universalmente aceptada para los niveles seguros de moho en interiores. Por lo tanto, los CDC recomiendan la rápida eliminación del moho, independientemente de su tipo, para minimizar los posibles riesgos para la salud. Aunque el moho puede ser motivo de preocupación, es importante tener cautela al relacionar los síntomas físicos directamente con la exposición al moho, especialmente cuando se consideran métodos de prueba costosos que no han sido probados. La mejor manera de tratar los problemas de salud relacionados con el moho es consultar a profesionales certificados y seguir pautas basadas en evidencia.

Alergia al Moho

Mitos sobre las enfermedades alérgicas.

Referencias:
1. CDC. Acute pulmonary hemorrhage/hemosiderosis among infants in Cleveland, January 1993-November 1994.MMWR 1994; 43:881-3.
2. CDC. Update: pulmonary hemorrhage/hemosiderosis among infants---Cleveland, Ohio, 1993-1996. MMWR 1997;46:33-5.
3. CDC. Update: Pulmonary Hemorrhage/Hemosiderosis Among Infants --- Cleveland, Ohio, 1993-1996. MMWR 2000; 49:180-4.
4. Institute of Medicine. 2004. Damp Indoor Spaces and Health. Washington, DC: The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/11011.
5. WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould. Geneva; 2009.

11/12/2024