La alergia a los mariscos no es una falacia (Shellfish Allergy is Not a Shell Game)

La alergia a los mariscosLos mariscos –entre ellos, los camarones, langostas y ostras– son a menudo alabados por sus beneficios para la salud y propiedades afrodisíacas. Sin embargo, para millones de estadounidenses que padecen de alergia a los mariscos, un pequeño bocado de mariscos puede provocar una reacción grave. Si usted tiene una alergia alimentaria como la alergia a los mariscos, su sistema inmunológico sobrerreacciona a una proteína en especial que se encuentra en los mariscos.

La mayoría de las personas que padecen de alergia a los mariscos son alérgicas a otras especies dentro de la misma clase. Por ejemplo, si usted es alérgico al cangrejo, quizás sea también alérgico a la langosta, a los camarones y a otros crustáceos. Del mismo modo, si es alérgico a las almejas, puede ser que también sea alérgico a otros moluscos, como los mejillones o las vieiras.

Es un mito que quienes tienen alergia a los mariscos no puedan consumir tinta de yodo. Si usted tiene alergia a los mariscos, lo más probable es que no tenga problema alguno en someterse a procedimientos de radiocontraste médico, a menos que tenga una alérgica especial a ellos.

Este mito se originó en los años setenta a partir de una encuesta de pacientes que informaron reacciones anteriores a medios de contraste. Entre quienes respondieron que tuvieron una reacción, el 15% también afirmó que eran alérgicos a los mariscos. Es importante señalar que esto no fue confirmado con ninguna evaluación. Luego de ese informe, los médicos trataron de hacer la conexión y conjeturaron que era el yodo la razón de esa posible reactividad cruzada. Sin embargo, el yodo no es un alérgeno. Se encuentra presente en nuestro cuerpo y es demasiado pequeño para iniciar una reacción alérgica en las células alérgicas del cuerpo. Es interesante señalar, además, que el yodo no es la causa de las reacciones alérgicas a los mariscos, que son causadas por una proteína de los músculos llamada tropomiosina. Es decir que la preocupación por las reacciones alérgicas a los medios de contraste en quienes padecen de alergia a los mariscos ha sido un mito todo este tiempo, pero lamentablemente un mito que continúa afectando hoy en día, y por igual, a médicos y pacientes.

Otra idea falsa que se tiene es que los pacientes que son alérgicos a los mariscos no pueden ingerir glucosamina. El consumo de la glucosamina es normalmente seguro porque está hecha de caparazones, y no de la proteína que provoca la alergia a los mariscos.

La alergia a los mariscos es más común en adultos que en niños. Probablemente ello se deba a nuestros hábitos alimenticios. Dado que los niños por lo general no comen mariscos, esta alergia suele aparecer más adelante.

Como con otras alergias alimentarias, la única manera segura de evitar los síntomas es evitando el contacto.

Muchas personas que creen ser alérgicas a los mariscos puede ser que, en realidad, tengan una intolerancia a ellos. Algunos de los síntomas de la intolerancia alimentaria y la alergia alimentaria son similares, pero las diferencias entre ambas son muy importantes. La intolerancia alimentaria a los mariscos puede provocar un malestar, pero la alergia a los mariscos puede provocar síntomas de anafilaxia, una reacción alérgica que puede ser mortal.

El alergista/inmunólogo tiene capacitación y experiencia avanzadas para determinar si usted es intolerante o alérgico a los mariscos, y podrá ayudarlo a tratar su afección.

Alergias alimentarias

Este artículo ha sido reseñado por Andrew Moore, MD, FAAAAI

Close-up of pine tree branches in Winter Close-up of pine tree branches in Winter