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Tema del Mes - Noviembre 2006: ¿Qué es la inmunoterapia y cómo funciona?

Este tema del mes responde a:
  1. ¿Qué son los alérgenos?
  2. ¿Para quién se recomienda la inmunoterapia?
  3. ¿Cómo determina un alergista o inmunólogo si la inmunoterapia es apropiada para usted?
  4. ¿Pueden recibir inmunoterapia los niños?
  5. ¿Cómo funciona la inmunoterapia?
  6. ¿Cuáles son los riesgos posibles de la inmunoterapia?
  7. ¿Cuándo debería ver usted a un alergista o inmunólogo?

La inmunoterapia con alérgenos, también conocida como vacuna antialérgica, es una forma de tratamiento que busca reducir la sensibilidad a los agentes llamados alérgenos. Éstos desencadenan los síntomas alérgicos cuando la persona queda expuesta a ellos.

Se ha demostrado que la inmunoterapia previene el desarrollo de alergias nuevas y que, en los niños, puede prevenir la progresión de enfermedades alérgicas - desde la rinitis alérgica hasta el asma. La inmunoterapia con alérgenos puede conducir a un alivio duradero de los síntomas alérgicos después de detener el tratamiento.

La inmunoterapia es recomendada para aquellas personas que sufren de enfermedades alérgicas tales como asma, rinitis, conjuntivitis y alergias causadas por insectos que pican. No se recomienda la inmunoterapia para las alergias alimentarias. La mejor opción para las personas que padecen de alergias alimentarias es evitar estrictamente el alimento que les causa alergia.

También los niños pueden recibir la inmunoterapia. En Estados Unidos, cinco años es la edad mínima recomendada para comenzar la inmunoterapia, por varias razones, por ejemplo las dificultades de los niños más pequeños para cooperar con el programa de inmunoterapia.

No hay límite máximo de edad para recibir la inmunoterapia. Al considerar la inmunoterapia en personas mayores, es preciso considerar las otras afecciones médicas (por ejemplo, las cardiopatías) que son más frecuentes en las personas mayores y que pudieran hacer la inmunoterapia más peligrosa.

Un alergista o inmunólogo basará en los factores siguientes su decisión de comenzar la inmunoterapia:

  • La duración de la temporada de alergias y la gravedad de los síntomas.
  • La eficacia de los medicamentos o controles medioambientales para controlar los síntomas alérgicos.
  • El deseo de evitar el uso de medicamentos a largo plazo.
  • El tiempo: la inmunoterapia requiere un significativo compromiso de tiempo.
  • El costo: puede variar con la región y la cobertura de seguro.

La inmunoterapia deberá administrarse bajo la supervisión de un médico en un establecimiento dotado del personal y del equipo apropiado para identificar y tratar reacciones adversas a las vacunas antialérgicas. En condiciones ideales, la inmunoterapia debería administrarse en la consulta del alergista o inmunólogo recetante. Si ello no es posible, el alergista o inmunólogo del paciente deberá proveer al médico supervisor instrucciones completas sobre el tratamiento inmunoterapéutico.

¿Cómo funciona la inmunoterapia?
La inmunoterapia con alérgenos funciona como una vacuna, pues el procedimiento requiere inyectar al paciente cantidades crecientes de un alérgeno durante varios meses. El cuerpo responde a las cantidades inyectadas del alérgeno desarrollando inmunidad o tolerancia, lo que permite reducir o minimizar los síntomas alérgicos cuando el paciente quede expuesto a ese alérgeno en el futuro.

La inmunoterapia incluye generalmente dos fases:

  • Fase de acumulación progresiva: Supone recibir inyecciones de cantidades crecientes del alérgeno, generalmente 1 a 2 veces a la semana, aunque a veces se usa un programa de acumulación más rápido. La duración de esta fase depende de la frecuencia de las inyecciones, pero oscila generalmente entre tres y seis meses.
  • Fase de mantenimiento: Esta fase comienza una vez que se llega a la dosis terapéutica. La dosis efectiva de mantenimiento depende del nivel de sensibilidad del paciente al alérgeno y de su respuesta a la fase de acumulación inmunoterapéutica. Durante la fase de mantenimiento, hay períodos más largos entre los tratamientos inmunoterapéuticos; dichos períodos pueden oscilar entre dos y cuatro semanas. Su alergista o inmunólogo decidirá qué período de tiempo es mejor para usted.

Los pacientes pueden notar síntomas decrecientes durante la fase de acumulación, pero pudieran pasar hasta 12 meses en la dosis de mantenimiento antes de registrar una mejoría. La efectividad de los tratamientos inmunoterapéuticos parece estar relacionada con la duración del tratamiento y la dosis del alérgeno.

La falta de respuesta a la inmunoterapia puede deberse a varios factores, entre ellos:

  • Dosis inadecuada del alérgeno en la vacuna antialérgica.
  • Alérgenos faltantes no identificados durante la evaluación de la alergia.
  • Altos niveles del alérgeno en el entorno (esto es, control medioambiental inadecuado).
  • Exposición significativa a disparadores no alérgicos (por ejemplo, humo de tabaco).

Si un paciente no registra mejoría tras un año de terapia de mantenimiento, puede colaborar con su alergista o inmunólogo para analizar las razones posibles de la falla del tratamiento y otras opciones de tratamiento.

Si la inmunoterapia es exitosa, el tratamiento de mantenimiento continuará por espacio de 3 a 5 años en forma general. La decisión de detener la inmunoterapia deberá analizarse con el alergista o inmunólogo después de 3 a 5 años de tratamiento. Algunas personas pueden experimentar una remisión duradera de los síntomas alérgicos pero otras pueden recaer tras descontinuar la inmunoterapia. Por tanto, la decisión de detener la inmunoterapia debe ser individualizada.

Riesgos posibles de la inmunoterapia
Hay dos tipos de reacciones adversas que pueden ocurrir con la inmunoterapia:

  • Reacciones locales: son bastante comunes y se presentan como rojez e hinchazón en el lugar de la inyección. Esto puede ocurrir inmediatamente, o varias horas después del tratamiento.
  • Reacciones sistémicas: son mucho menos comunes que las reacciones locales. Las reacciones sistémicas son generalmente leves y responden rápidamente a los medicamentos. Los síntomas pueden incluir mayores síntomas alérgicos tales como estornudos, congestión nasal o urticaria. Raramente, una reacción sistémica grave, llamada anafilaxis, puede desarrollarse después de una inyección inmunoterapéutica. Además de los síntomas asociados con una reacción sistémica leve, los síntomas de la reacción anafiláctica pueden incluir hinchazón de la garganta, respiración sibilante o sensación de opresión en el pecho, náuseas, mareos u otros síntomas.

Las reacciones sistémicas requieren tratamiento inmediato. La mayoría de las reacciones sistémicas graves se desarrollan en los 30 minutos siguientes a la vacuna antialérgica. Por ello se recomienda esperar en la consulta unos 30 minutos después de recibir la vacuna.

Su alergista o inmunólogo está capacitado para monitorear tales reacciones y su personal está capacitado para identificar y tratar las reacciones sistémicas.

Cuándo consultar a un especialista en alergias o asma
Si cree que la inmunoterapia podría beneficiarle, usted debería ser examinado por un alergista o inmunólogo. Para encontrar un alergista o inmunólogo en su localidad o para consultar información adicional sobre las vacunas antialérgicas, visite www.aaaai.org, o llame a la Línea de Información y Referencia a Especialistas de AAAAI marcando el (800) 822- 2762.

La publicación "How the Allergist/Immunologist Can Help: Consultation and Referral Guidelines Citing the Evidence" de AAAAI ofrece información para ayudar a los pacientes y profesionales de servicios de salud a determinar cuándo un paciente pudiera necesitar consulta o atención especializada de un alergista o inmunólogo. Los pacientes deberán consultar a un alergista o inmunólogo si:

  • Presentan una relación clara entre el asma, la rinitis o la conjuntivitis y la exposición a un aeroalérgeno inevitable para el cual se haya demostrado la existencia de anticuerpos IgE específicos y:
    • Responda mal a la farmacoterapia o a las medidas de prevención.
    • Presente efectos secundarios inaceptables de los medicamentos.
    • Desee evitar la farmacoterapia a largo plazo.
    • Presente síntomas de larga duración (perennes o gran parte del año).
  • Se trata de un niño con rinitis alérgica, por el papel preventivo potencial de la inmunoterapia con alérgenos en la progresión de la alergia.

Recursos Adicionales

This topic was reviewed on 11/1/2006 by Stuart Friedman, MD, FAAAAI, Patients & Consumers Web Editor


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